Revista Talentos
Al lanzarse desde el puente, el cuerpo hace piruetas: los brazos aletean imitando a un pájaro y los pies buscan apoyo en el vacío. En el fondo del abismo los fantasmas de los otros suicidas observan. Sobrecogidos, comprenden su desesperación; ellos también, mientras caían, tocaron a la puerta del arrepentimiento.
