La musa abandonó al poeta y lo guardó en el cuarto; luego, salió al acecho de otras imaginaciones.
Revista Talentos
Al poeta lo abandonó su musa y se transformó en estatua; quedó ciego a los ojos que reflejaban el reino de la libertad y renunció a su marcha progresiva hacia la infinitud.
La musa abandonó al poeta y lo guardó en el cuarto; luego, salió al acecho de otras imaginaciones.
La musa abandonó al poeta y lo guardó en el cuarto; luego, salió al acecho de otras imaginaciones.
