El Tigre de Metal huyó, buscando nuevo destino.
Revista Talentos
Cuando el chupóptero JC volvió a ver los cojones chiquititos y pegados al culo del Tigre de Metal, sufrió vibraciones cardíacas. La Diosa del Mar del Sur mordió su trampantojo, y acudió a amamantarlo con sus exuberantes ubres, rechazando la cópula felina.
El Tigre de Metal huyó, buscando nuevo destino.
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