Revista Talentos

Corazón tatuado

Publicado el 06 octubre 2018 por Aidadelpozo

No necesitaba tatuarme su nombre para saber que ella era "ella". Lo sabía porque todos los días ella estaba girando alrededor. En cada pensamiento, en cada idea, en cada minuto libre de trabajo y obligaciones.
Pero me tatué un corazón al lado del mío cuando se fue. Latió junto a mi, palpitando con cada latido de mi pecho desde que el suyo se paró, al lado de aquella solitaria carretera. Quien la atropelló la dejó ahí sola y se quedó dormida para siempre, sola y asustada, sin mí.
Siempre pensé que se dormiría a mi lado pasados cincuenta años, pero no fue así.
Me miro en el espejo, veo su corazón latir cansado y siento una enorme tristeza. Han pasado diez años y su color está deslucido y apagado.
Creo que hoy es el día en que debemos partir. Ya hemos latido juntos lo suficiente y ella también está cansada de todo esto. Duele demasiado.
Bebo bourbon y me tomo la caja de pastillas. Me acuesto y cruzo los brazos. Mi mano acaricia mi pecho y su corazón. Y al fin, paz.

CORAZÓN TATUADO

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