Revista Talentos
—Pero ¿no es motivo suficiente y argumento sobrado el sólo hecho de verlo partir sin sus hijos e intentar abandonarme como para justificar que su asesinato lo cometí en defensa propia? Véame, señor juez, aún estoy en mis mejores años. ¿No podríamos arreglarnos de otra manera y cambiar mi sentencia?
