Crisis

Publicado el 11 mayo 2010 por Karmenjt

“Contigo pan y cebolla”. No fue una declaración de amor, pero casi. Mi socio y yo chateabamos y hacíamos planes sobre nuestra futura empresa… eso fue hace muchos años… después vinieron los ilusionados comienzos, las dudas, una OPA semi hostil con victoria final que ahora no me suena a tanta victoria, traiciones y desilusiones, nuevas ideas y sueños que dejámos por imposibles… pero siempre hemos estado de acuerdo en todo y hemos disfrutado trabajando juntos.

El primer café nos despertaba con confidencias. Un bocadillo compartido a media mañana para escondernos del teléfono. Las cervezas al final del día siempre aseguraban risas y aunque no desconectábamos del todo éramos capaces de reírnos del mundo. Sobre todo del que más nos agobiaba.

Pero hace un año que algo empezó a cambiar. Supongo que fue el stress. Demasiado trabajo, demasiadas decepciones con gente en la que confiábamos. Y poco a poco su carácter se fue tornando más serio. Se acabaron las bromas, las imitaciones y los monólogos que hacían partirse de risa a nuestra secretaria. Solo resoplidos, cabreos y alguna bronca.

Llevamos un par de años complicados en el despacho. Atrancados con los mismos problemas, saturados y con la impresión de no avanzar, de que los imprevistos diarios nos saturan y no nos dejan tiempo para organizarnos, para disfrutar del trabajo (si es que eso se puede hacer)… pero yo no pierdo el optimismo. Sé que juego con ventaja, que estoy feliz y pocas cosas pueden fastidiarme el día, pero a veces, cuando me despido de él y veo con la cara con la que se va a casa, su infelicidad… me rompe el corazón.

Hoy he intentado hablar contigo, transmitirte mi preocupación, no sólo por la montaña de trabajo atrasado que tienes, sino por ti. Porqué sé que no estás a gusto, que has perdido la ilusión.

Y creo que no me has entendido.

Y ya no sé que hacer para ayudarte, pero te necesito.

Como socio y como amigo.