Revista Talentos
Que mi vida iba de mal en peor y de sorpresa en sorpresa, no era ninguna novedad. Por poner un ejemplo: ahora mismo, ha pasado de sopetón. En secuencias desordenadas, aclaro, como un rompecabezas inconexo a punto de concluir dramáticamente. ¿Tendrán algo que ver mi coche y esta pronunciada pendiente?
