- Gritar o hablar con intensidad elevada.
- Hablar demasiado rápido.
- Utilizar un tono de voz muy agudo o muy grave en forma forzada.
- Hacer mucho esfuerzo en el cuello para hablar.
- Aclarar bruscamente la garganta o carraspear
- Evitar cambios bruscos de temperatura cuando se ha hablado mucho.
- Tomar bebidas alcohólicas en exceso así como fumar.
- Tomar bebidas demasiado frías o demasiado calientes.
- Las exageradas tensiones emocionales.
Por el contrario, debemos realizar diariamente los ejercicios de la voz para mantener el aparato fonador saludable, además de mantener una alimentación equilibrada y de tomar las horas de sueño suficientes y necesarias para restablecer las energías gastadas Yael Jiménez Alvarado
