-Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa.
El individuo del traje negro, hace una mueca y mira hacia un mostrador improvisado al fondo de la sala. Frente a él, una larga hilera de hombres con su misma indumentaria espera impaciente.
-Pobres diablos –piensa.
Tras una breve vacilación, deja el trozo de alma que acaba de adquirir y se dirige en busca de otro vendedor menos solicitado.
NiñoCactus
