Llevamos demasiado tiempo conteniéndolos. Nos rondan de día, nos acechan de noche. Intentan invadir nuestros más íntimos anhelos. Cada minuto nos cuesta más resistir su fuerza arrolladora. Abramos las puertas. Que pasen.
Nuestros sueños son inalcanzables, pero los necesitamos para seguir luchando.
