Revista Talentos
Tras amarse hasta lo indecible, se instalaron paulatinamente en inefables silencios, apenas turbados por miradas huidizas y palabras rutinarias. Se olvidaron del roce, desterraron el goce y un mal día despertaron con una pregunta anclada en el fondo de su hastío. No encontraron la respuesta, ni siquiera buscaron la pregunta.
