Cuando ella sintió que los desprecios se le clavaban como cuchillos, decidió cambiar de vida. Ahora sería él quien viviría con el sambenito a su espalda: "Algo habrá hecho"...
Su marido, compungido, derramaba abundantes lágrimas de desesperación... ¿Reales? En el pueblo recelaban de un nuevo caso de violencia de género.
Cuando ella sintió que los desprecios se le clavaban como cuchillos, decidió cambiar de vida. Ahora sería él quien viviría con el sambenito a su espalda: "Algo habrá hecho"...
Cuando ella sintió que los desprecios se le clavaban como cuchillos, decidió cambiar de vida. Ahora sería él quien viviría con el sambenito a su espalda: "Algo habrá hecho"...