Desde la azotea...

Publicado el 04 diciembre 2009 por Josune
 

DESDE LA AZOTEA... 



  



Posthishead-Over


Cornisa en la que mis pies juguetean con la ingravidez de tus promesas, y me mezo sobre propósitos sabiéndote la cuña que araño emociones. Desnuda, me observo sobre esta azotea donde mis pies danzan sobre estelas mohosas que desparramo tu sexo. Me siento el mastodontico simio, que espanta dudas e incertidumbres que planean sobre este edificio. Quisiera volver a la soledad de esos parajes abruptos que supuran soledad, a la ignorancia del entorno que decide el eremita, librarme del asedio de mis neuronas que se fragmentan ante la incomprensión de lo que me rodea.


Te odio, con la misma pureza que sentí la muerte ante tu ausencia, cuando no me bendecias con la cercanía de tu cuerpo, y ahora deseo silencio... perderme en el centelleo de otras vidas que se intuyen tras las ventanas, aunque jamas las sienta miás. Enmudecer el estúpido carrillon que tintinea por la proximidad de la tormenta, castigado por el azote ebrio del viento, que da bandazos inquietando las hojas muertas que se arremolinan en las esquinas. No puedo mas que imaginar un séquito de hadas, correteando jubilosas soltando pesames frente a los restos descompuestos de los sueños, que se mezclan con la miel que alguna vez derramaron tus dedos... Enlutadas, maliciosas se carcajean de mi. La oscuridad se intuye mas allá de la linea del horizonte, que serpentea lascivo y húmedo entre susurros de posibilidad y rebeldía... Huele a tierra que en la distancia verdea. Diabólico carrillon, empeñado en abofetearme con su discurso inocente, que no me creo, pero es inherente a mi... contra el que atento esta madrugada, lanzandole mis zapatos afilados e hirientes, que terminan por vencerse bajo el, sin lograr detener su pendular compás sobre el dintel. Joder... me taladra con su campanillear, renacido por el acto con el que lo quise aniquilar... Segrego ponzoña en la boca, y evocandote, escupo tus amables babas, las que aun me habitan, vertidas con trayectoria descendente al olvido. Observo como te precipitas bamboleante y elástico sobre los contenedores del callejón, y esbozo una sonrisa al saberme soltando lastre... No me gustaron los finales trágicos, al menos para mi.


Dos copas de oporto, que dejaron el rastro de la botella vaciá junto a tu ropa y la miá. Dos copas engangrenadas con indiferencia, y la mas cortesana de las complacencias tejiendo la red donde decidí poner el fin a esta historia.


Hace unas horas me enjarete el uniforme de lacerante diosa y cabalgue sobre nebulosas de olvido, goberné las riendas de los sentidos, y me relamí sobre tus caderas fustigandome con su codiciosa hidráulica, y el placer no era el objetivo... ni el perdón. El orgasmo fue extenso y delirante, una oda prematura que se malogra extendiéndose por entre los muslos, secreciones de lo que se gesto como amor y se convirtió en una deforme masa sin objetivo.... pero que ansia verte rendido."¿que mas puedo decir?"... Crueldad dirían algunos, y yo digo necesaria paridad. Entender la difusa linea que cataloga los actos y los reviste de perversidad, es un ejercicio que se adecua al saberse conocedor de todos los datos o ser meros voyeurs de breves escenas. Para mi era justicia... una insurrección a lo que alguna vez representaste.


Llamada y ejecución.


“Oye, te llamaba para decirte que te puedes ir a la mierda. No hay respuestas, ni preguntas... no admito opciones, ni replicas. Esto se acabo... y bueno quería tener el detalle de que lo supieras”


Ego que se encabrita por el trago amargo que tragar a boca llena, que otro genero... y hablas, gimoteas entre estupor y maldices y me nombras puta, bueno es un tema de cambio contextualizacion, que no me daña y mas bien me complace. Palabras a la deriva que vomitas en este mar que burbujea ajeno a ti. No hablo, callo...y me recreo en los matices acuosos que empiezan a cubrir las aceras llenándose de charcos.


Se inflama la lengua, y la rabia se deja descarnar por el viento de este Otoño que reniega de borrascas, pero que viene epidémico de lluvia para ti. Exilio cualquier molécula de lo que eras a voz en grito y materializo un... “Jodete” que se torna en miles de bocas, en este eco amigo que me devuelve la ciudad. Si, me gusta que la oscuridad no discrepe de lo que recito.


Me pregunto en que momento me convertí en este animal herido, que afilo la daga con la que acuchillarte generandote este recuerdo, con los alaridos que confabule a las nubes para que te tuvieran siempre preso, entre el sudor y las caricias que ya jamas recibirás de mi. La piedra con que amole la daga no me era tan desconocida. Decepción... con la que me lapidabas frecuentemente, quizás la cantera donde se cincelaron estas piedras resida en mi, en fin... me tornaste fría e inerte, esperando el requiebro juguetón de tu aliento con que arrancarme la costra que me roía las articulaciones impidiéndome la huida... Tus yemas de avaro me arañaban y me enseñe a taponar heridas con jirones de tu orgullo abatido... Si, estuve muerta, a la espera de ti.


Me puse tu abrigo de huesos con ternura, te enfundaste mi vida llena de colores y poco a poco la desgastaste. La despistabas en rincones siempre lejanos de tu esencia, allí entre tu armario de trofeos polvorientos me fui haciendo gris, y luego densa, hasta tornarme oscura y mi arco iris infantil no era mas que una espiral cenicenta, y todo en parte gracias a ti y a mi falta de mesura. Eras un jodido narcoleptico enfermo de egoísmo... y la estúpida heroína que domaría infiernos por ti, se torno una superviviente en busca de cobros de prendas... y solo puedo decir... que hoy, bajo este aguacero impetuoso, solo tengo ganas de reír. Por que jamas habitaras mas en mi.



Eseprando y deseando que alguien lo disfrute... Josune.