Publicado el 25 agosto 2017 por 50palabras
@50palabras_
Lo vi muy claro. Ningún pajarraco de esa caterva fúnebre iba a sacar tajada. Con premura, ahondé lo suficiente para mi propósito, y esperé pacientemente el desenlace, una vez conseguí que aquella arena ardiente me sirviera de refugio postrero. Que la tormenta cambiara mi muerte fue lo inesperado del asunto.