Revista Talentos
Me llamó la atención el título. Lo saqué del anaquel y comencé a hojearlo. Era un libro de cuentos. Leí uno. La mujer paseaba cuando vio una rana. La besó. ¡Plof! Sorprendentemente aparecí yo. Miré a la mujer: era guapa. La besé. ¡Plof! Apareció un libro. Seguí leyéndolo en casa.
