
Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Cuando la vida te da de hostias, es cuando va y ves de cara a la gente, a las personas, al ser humano, a la gentuza, al mundo, al otro, a ese cúmulo de tús que son/eran tu yo, y del que huyes despavorido, atemorizado.
Es cuando me veo en esa masa uniforme cuando menos soy soy yo.
Y porque cuando me engloban, me globalizan, y con ello mis latidos, en ese es que ...
gracias a él, a ese miedo, no existiría esta Mordaza, ni tantas otras.
Y como no soy, como ellos, por mucho que se disfracen con sus múltiples collares:
Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.

