Al día siguiente, el vecino indignado reclamaba la muerte de su felino siamés.
Se debatían un amor callejero, pero uno fue más fuerte, el que tenía el arma en forma de garfio. Entonces, el vencido se volvió hacia su amada haciéndole un guiño, pues planeaba amarla en su sexta vida.
Al día siguiente, el vecino indignado reclamaba la muerte de su felino siamés.
Al día siguiente, el vecino indignado reclamaba la muerte de su felino siamés.