Revista Talentos
Al encender el mundo vi que la soledad buscaba compañía y la compañía deseaba soledad. Que la niñez anhelaba envejecer y la vejez suspiraba por su niñez. Que los sueños, al llegar a su ocaso, se transformaban en terribles pesadillas. Desolado, apagué la luz y la luna tuvo que madrugar.
