Cerré el cuento porque mi hijo ya dormía.
Revista Talentos
El rayo incide sobre la naranja y, sólo diez segundos más tarde, un hombrecillo azul marengo sale de su epicentro. No sabemos si está aquí en son de paz pero en sus manos trae una pancarta: ¡hipervitaminosis! Deberíamos escucharle, o hacerle zumo.
Cerré el cuento porque mi hijo ya dormía.
Cerré el cuento porque mi hijo ya dormía.
