Biblioteca Nacional S15E01. Vaya, ya llevamos quince temporadas en la B.N.P.D., eso significa que hasta el momento hemos leído 42 de sus libros, quizás no tantos tomando en cuenta todo este tiempo, pero es que Bibliometro le hace la competencia y además hace poco se nos sumó la Biblioteca de Santiago. Como sea, ya hemos leído su buena cantidad de libros de Némirovsky, eso lo sabemos, y en la B.N.P.D. hay algunos varios más, por ahora me traje El baile, que pasa por ser, si no el primero, uno de sus primeros libros publicados. Además no supera las cien páginas, lo cual es bastante cómodo en estos días...

Será un libro de pocas páginas y todo, pero viejo, la energía que desborda El baile es tremenda.En términos argumentales: la protagonista es una muchacha triste y solitaria, también soñadora, frustrada, hija única de un matrimonio nouveau riche que, como tales, son el colmo del arribismo, la presunción y la afectación, la ostentación vacua y vulgar de sus nuevas riquezas como tapadera de sus humildes y algo sombríos y dudosos orígenes. El padre judío, la madre una mujer salida de una vida disoluta, marcas que el dinero no puede hacer desaparecer, menos dentro del café society del que ahora forman parte y al que quieren impresionar con un baile en donde prometen tirar la mansión por la ventana... pero de un modo elegante, claro, con clase, educación y cultura. La muchacha quiere formar parte de ese mundo deslumbrante y esplendoroso pero sus padres no se lo permiten, de hecho casi ni la toman en cuenta, relegada al rincón de la servidumbre, menos aún con toda la organización del baile encima: qué podrá importarles la hija.De acá se desprenden al menos dos fuertes e intensas vertientes. Primero, ese teenage angst de la protagonista, su abrasadora angustia existencial, una melancolía devoradora, dañina, bestial, que la ahoga en una depresión terrible. Todo el mundo a su alrededor parece disfrutar de la vida, cumplir sus sueños, menos ella, poco menos que abandonada, olvidada, repudiada por ser en cierto modo un recuerdo viviente de esos tiempos de vacas flacas en donde sobrevivían precariamente antes del gran golpe de suerte del padre, inversionista en la bolsa. La muchacha nos transmite su visión cínica de la vida, rabiosa, destructiva de toda noción romántica e idealista de los valores que cimentan esa civilización en que vive, en que sufre. El sinsentido vital, ese juego de apariencias absurdo, deforme, grotesco... Que se pudra todo, básicamente, aunque en el fondo ella quiere vivir y ser feliz, he ahí el triste conflicto que le llueve sobremojado. Con unas pocas palabras la autora te transmite y transporta al mundo interior de esta muchacha de manera tremenda y sin eufemismos, lo cual me parece elogiable, admirable y valiente de su parte, en especial porque se suma lo que sigue...Que vendría siendo la consecuente crítica social, también feroz, como si metiera las garras dentro de los órganos de la clase alta y los retorciera a gusto, sin asco, porque a fin de cuentas, nos dice la autora, esos ricos y nuevos ricos y aristócratas no son más que personas comunes y corrientes pero mejor vestidas, mejor alimentadas y mejor educadas, pero igualmente mezquinas, envidiosas, mentirosas, corruptas y deshonestas que cualquier mortal de a pie. Qué veladas sublimes, qué almas nobles, qué riqueza intelectual: no son más que viles juegos de máscaras para disfrazar el vacío que tienen en su interior, la mugre nauseabunda maquillada, para aparentar plenitud con lujos como quien intenta disimular una trampa-agujero con un montón de paja endeble encima (o quien barre el polvo bajo la alfombra).Todo un sistema de valores corrupto que aniquila la humanidad y la deshonra, ningún personaje se salva en este descarnado y desencantado relato (aunque de un fondo intensamente adolorido, ingenuo, optimista, no perdiendo del todo la fe), ni siquiera la protagonista, que de tan resentida y rencorosa con su familia y todo lo demás, impelida por una pulsión arrebatadoramente nihilista, también se ve a sí misma como otra persona presuntuosa, consumista, clasista, quizás a su pesar, quizás no, pero siendo el innegable fruto de ese estilo de vida decadente, espurio, despreciable: un estilo de vida que la asquea tanto como la fascina, que la entristece tanto como la haría feliz si pudiera presentarse en sociedad, formalmente. La casta de uno: una relación de amor-odio si es que se le concede demasiada importancia.Una novelita impresionante, la verdad, me ha encantado tanto por lo bien escrita y narrada que está, tan directa al grano en los hechos como lo suficientemente profunda y compleja en sus descripciones emocionales/existenciales, como por esa fuerza volcánica, visceral, que destila cada palabra, cada página, de inicio a fin. Así se demuestra que un ser humano lo escribe, qué pedazo de individua es Némirovsky, insobornable y libre a pesar de todo lo que le tocó pasar: ajena a modas y dueña de una mirada crítica y humana, además de una sensibilidad y buen gusto literarios propio de los grandes. Recomendadísima, otra prueba más del enorme e intemporal talento literario de su autora, gran cronista y retratista de su tiempo pero también gran, ágil y habilidosa narradora y fabuladora. Genia.

Ah, la tradición republicana de todo préstamo a domicilio. En casi un año tan sólo tres préstamos, para un excelente libro de menos de cien páginas. Ojalá corra mejor suerte a partir de ahora, pero es sólo un decir, un deseo al aire, raramente se cumplen las cosas...