Revista Talentos
Ayer dijo: "¡Qué bonito está el jardín!". Me volví con una sonrisa sarcástica y mirándola a los ojos le dije: "Tiene la culpa un abono orgánico estupendo y poner todo mi amor en la siembra". Hoy al echar de menos su maleta he recordado su expresión entre asustada e incrédula.
