El empresario al que hicieron santo

Publicado el 14 octubre 2011 por Yayo @eliaio
En mis recientes vacaciones en Asturias me instalé en la población de La Felguera (Langreo), no me digáis que no tiene su gracia la manera que tienen de nombrar las ciudades en Asturias, me recuerda a los americanos cuando dicen Boston (Massachusetts). Allí nuestro anfitrión nos contó brevemente la historia de la ciudad y, como no podía ser de otra manera, la de sus altos hornos "Duro-Felguera" y la del fundador de éstos, don Pedro Duro.

Y digo que no podía ser de otra manera porque ambas historias están íntimamente ligadas. A mediados del siglo XIX un empresario riojano recorre España buscando donde instalar unos altos hornos para la fabricación de hierro y acero. Finalmente decide instalarse en la zona de Langreo, para aprovechar el carbón de la importante cuenca minera del Nalón, y lo hace concretamente en la parroquia de Turiellos, en una zona llamada la Felguera, por la cantidad de helechos que crecían allí (en español la traducción seria helechal). Así nace "La Fábrica de la Felguera", buque insignia de la compañía que luego sería "Duro-Felguera". Una empresa de esas proporciones revolucionó completamente la vida de la parroquia. Prácticamente todo el mundo trabajaba, directa o indirectamente,  para la factoría. Ésta, a caballo entre el feudalismo y el paternalismo, lleva a cabo una importante labor social entre sus empleados y por extensión en toda la población, creando cajas de ahorros, casas de socorro, viviendas baratas para sus empleados y colegios gratuitos para sus hijos. La fusión entre fábrica y ciudad era intensa, como lo demuestra el cambio de nombre de ésta, la zona era mas conocida por La Felguera que por el antiguo nombre de Truiellos y definitivamente cambia su denominación a finales del XIX. Pedro Duro murió en 1886 pero su obra perduró, y la fábrica siguió adelante con sus negocios y con su labor social. La estatua de la foto se levantó en 1895 con los fondos aportados por los trabajadores de su empresa, en su inscripción se puede leer " Los obreros de la Fábrica de la Felguera a su fundador, Pedro Duro".  Con esta imagen de "cacique bueno" no es de extrañar que un buen año Duro decidiera dar un día mas de fiesta a sus empleados, y que día mejor que el día de su santo, San Pedro. Los trabajadores se reunieron a celebrarlo en una de las plazas del pueblo que daba a la iglesia de Santa Eulalia, patrona de la parroquia y de toda Asturias. La costumbre se repitió año tras año, y como estaban de fiesta todos los empleados de la fábrica los pocos que no trabajaban en ella también se unieron al día de celebración. En 1908 se pensó que la ya importante ciudad de La Felguera debería de celebrar sus fiestas patronales, pero el día de Santa Eulalia había pasado año tras año sin pena ni gloria, mientras que en el día de San Pedro la fiesta estaba ya casi institucionalizada. Así, bajo el impulso del directivo de la empresa Juan Perotti, se crea la "Sociedad de Festejos de San Pedro",  se "destituye de patronia" (¿o patronazgo?) a Santa Eulalia y se nombra a San Pedro como nuevo patrón. Incluso se cambió el nombre de la iglesia y se relegó a la santa a una pequeña capilla lateral. Con el tiempo la estatua de don Pedro se llevó a las puertas de la iglesia y hasta los restos de la familia descansan en una cripta en su interior.  Ya no era sólamente el patrón de la fábrica sino también el "patrón de la ciudad", aunque decir ésto y la frase del título es una exageración o cuanto menos una pequeña broma....¿o no?.

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