Absorto ante el misterio luminoso de las luciérnagas, descubre, encantado, que el Hada Reina es mamá.
Revista Talentos
Al destaparle los ojos, diminutas lucecillas perlan la oscuridad del desván. El niño grita entusiasmado: "¡Las hadas, las hadas...!". Toma una de aquellas en la mano su madre y se la acerca al rostro.
Absorto ante el misterio luminoso de las luciérnagas, descubre, encantado, que el Hada Reina es mamá.
Absorto ante el misterio luminoso de las luciérnagas, descubre, encantado, que el Hada Reina es mamá.
