Fue tan sencillo como hacerse cliente de todas ellas.
No era un refugiado al lograr huir de la guerra ni un preso al salir de la cárcel. Marcelo era simplemente un hombre normal que logró librarse del acoso telefónico de las compañías que le llamaban a diario a todas horas.
Fue tan sencillo como hacerse cliente de todas ellas.
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