Ella no se dio cuenta de su muerte hasta la mañana siguiente. Al despertar, no olía a café.
Revista Talentos
Lentamente el silencio se instaló entre sus cómodas vidas. Los días fueron pasando despacio, como cuando empieza a nevar. La suavidad de los primeros copos termina siendo una pesada capa de hielo.
Ella no se dio cuenta de su muerte hasta la mañana siguiente. Al despertar, no olía a café.
Ella no se dio cuenta de su muerte hasta la mañana siguiente. Al despertar, no olía a café.
