Revista Talentos
Había una vez un político corrupto cuya sombra, abochornada, le abandonó. Durante un tiempo, el político corrupto vivió sin sombra. "¿Para qué la necesito?", se preguntaba. Sin embargo, un día, inaugurando una rotonda, advirtió que todos le señalaban y murmuraban. Acabó comprando una sombra china cuya desvergüenza estaba plenamente garantizada.
