Revista Diario

El reino vencido

Publicado el 19 febrero 2012 por Dukespeaks

Lujambio inaugura la campaña diviértete leyendo - ¡Sensacional! No me reía yo tanto con una novela de René Avilés Fabila (RAF) desde que leí, muy por encima, Memorias de un comunista (maquinuscrito hallado en Perisur). México, país de cínicos, está retratado de cuerpo entero en el episodio Introducción al estudio del Derecho Mexicano: lo que arruina a un país, es la pasividad de su gente. Iconoclasta, se ocupa de los grupos guerrilleros de los 70s, no cree en Dios, ni en la emperatriz de América (¿sabes qué tiene la virgen de Guadalupe bajo la ropa?), se burla de la Constitución de 1917 (la más avanzada de su época) y del abominable PRI.
Sueños de poder y de gloria - El autor-protagonista, Emilio Medina Mendoza, es el último miembro de una familia de clase media en la Ciudad de México. En serio, porque jugar es cosa seria, se enfrenta a su propio límite: "Hoy pienso haber perdido miserablemente el tiempo, pero ¿quién no lo ha perdido? Unos por hacer fortuna, otros por conquistar una parte del poder, unos más por adquirir familia, aquellos por convertirse en santos y estos por transformarse en criminales". (p. 16). En El reino vencido, RAF lleva el desastre actual de la República Mexicana hacia su punto original: la derrota de la gran Tenochtitlán (1521), auténtico viaje de autoconocimiento iniciado en la Ciudad de México.
En el mundo ofrecido por RAF (que también son las siglas de la Real Fuerza Aérea de Inglaterra), la sonata de Vinteuil se transforma en La canción de Odette. En la transfiguración de una realidad común a todos los hombres, se halla la mano del artista. Obra de un gran autor, merece un mejor cuidado de Grupo Patria. Aquí dejo dos títulos para corregir en la tercera edición: Los prólogos de los sabios de Sión, (p. 25) y El coronel fue echado al mar, (p. 113).
El miedo fue determinante en mi vida: Estudiaría Informática y no Letras, haría dos bachilleratos en la MAG (Económico-Administrativas y Humanidades) pero no Exactas (donde Fermín y "La Chíchara" me destriparían). Me fui de Xalapa decidido a no volver y en Puebla padecí intensos y repetidos ataques de pánico.
Al temerle al fracaso como escritor, decidí trabajar en la docencia y en el periodismo para subsidiar mi literatura. De tal forma, no me atreví a tomar la decisión que al Che Guevara y a Julio Cortázar los llevó a la fama internacional. (p. 162)
La raza de bronce, que entusiasmó a Vasconcelos, salió mal: si bien en Estados Unidos la obesidad es un problema grave, nosotros tenemos además el gen de la diabetes: esa mezcla europea e indígena falló en el producción de insulina. La nostalgia por el reino perdido no sólo se refiere a Ciudad Jardín en el Distrito Federal, sino a la caída de la Gran Tenochtitlán en 1521 y la catástrofe cultural del mundo prehispánico, que ha sobrevivido al genocidio pero no al abandono.
Adiós a Dios - Citando a Jean Rostand, El hombre y su vida: "Los que creen ¿piensan tan apasionadamente en su presencia como pensamos en su ausencia nosotros, los que no creemos en Él?". (pp. 251-252). Quizá, muchos años después, Umberto Eco le responde en En qué creen los que no creen, ¡como si a fuerza hubiera que creer en algo!. Teoría del Campo Unificado.
Otros títulos en Suma de Letras: Sombras de aquellos sueños, de Enrique Fernández Castelló; Disparos en la oscuridad, de Fabrizio Mejía Madrid, una biografía novelada de Gustavo Díaz Ordaz (el autor nació en la Ciudad de México en 1968).
Recordanzas - RAF escribió su biografía al cumplir 25 años de escritor (1969-1994).
René Avilés Fabila, El reino vencido. Colección Grandes Autores Completas. Grupo Editorial Patria. Segunda edición: 2007. 393 pp.


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