EL RITMO DEL CHINO, EL TETEO Y LA CONGA DE COSITO.
Escrito por Eduardo Carranza Gazzani. (13-07-2013).
Desde el 5 de Abril de 1992 el Perú venía galopando al ritmo del Chino, con crecimiento sostenido a pesar del terrible y destructivo Fenómeno del Niño de 1997-98, pero gracias a la extraordinaria labor de prevención se pudo capear de la mejor forma sin que afectara mayormente nuestra economía y eso a pesar de la crisis económica asiática de aquel momento y del famoso efecto tequila que juntos atenuaron un poco nuestro crecimiento.
En el año 2001 llegó Pachacutec, enemigo jurado del Chino, quien influido por los rojos disfrazados de verdes quiso cambiar la música. Pero felizmente hubo gente que lo convenció de que para continuar con el crecimiento económico había que perseverar con el ritmo del Chino y así fue, muy a pesar de todos los intentos de los querían regresar a la obsoleta constitución de corte velasquista de 1979. Esto último es cierto aunque algunos se molesten.
Llegó el año 2006, y con el temor de la mayoría de los peruanos con memoria, volvió para gobernar Caballo Loco, apodo que recibió en su primer gobierno por su ímpetu desbocado a la hora de tomar decisiones de gobierno. Todos recordábamos sus encendidos y demagógicos discursos desde el balcón de palacio en uno de los cuales dijo que “las licuadoras eran artículos suntuarios” entre muchas otras frases célebres.
En fin. En su segundo gobierno dejó de ser Caballo Loco. Continuó conduciendo la economía al ritmo del Chino, pero él le agregó el ritmo del Teteo (todos recordamos la escena del bailecito aquel). Hay que reconocer que se reivindicó y gobernó con seriedad y el país siguió creciendo sostenidamente a pesar de la crisis global.
2011, el año en el que por culpa de los que razonan con el hígado, el odio y la insensatez salió elegido Cosito como presidente. En su campaña había dicho bien claro que el ritmo del Chino ya no iba más. Que era admirador de Velasco. Pero a alguien se le ocurrió aquello de la hoja de ruta, por medio de la cual Cosito se comprometía a seguir manejando la economía con el ritmo de los últimos veinte años (y aunque no lo reconocieran, se referían al ritmo del Chino).
Y llegó el día de jurar como presidente y Cosito lo hizo “por el espíritu de la constitución de 1979”. A los ciudadanos conscientes se nos pararon los pelos. A los que votaron por él, incluidos el Marqués y Pachacutec creyendo en lo de la Hoja de Ruta, se les encogió todo de vergüenza.
Como Cosito es políticamente indefinido, un buen día amaneció con ganas de la Hoja de Ruta y dijo: Quiero Conga si o si. Algunos pensaron, bueno, no es el ritmo del Chino, no es el Teteo, pero la Conga es movida, tiene ritmo fuerte, el país seguirá avanzando, todos a bailar Conga. Pero aparecieron los miembros del club de Goyito y el Cura para gritar ¡Aceptamos la Conga pero que la toque una buena orquesta y que garanticen que no habrá contaminación sonora!. Cosito accedió pero Goyito y el Cura hicieron una gran pataleta y finalmente dijeron que no querían Conga de ninguna manera. Cosito se amedrentó y la Conga se detuvo.
La suspensión de Conga trajo como cola la detención de otros mega-proyectos y con ello el inicio de la desaceleración del crecimiento de la economía del país, y si a ello le agregamos los arrebatos estatistas, tenemos como consecuencia la poca confianza en Cosito.
Después de más de veinte años de contar con una economía con gran movimiento y atractivo, nos hemos quedado sin ritmo del Chino, sin Teteo y sin Conga.
Muchas gracias Cosito.
