“Arte y ciencia deben nacer del amor; si no, no lograrán la perfección”.
Paracelso
El curandero, el médico hechicero, el sacerdote doctor, el galeno castrense, el médico rural, el de cámara, el de cabecera, el doctor en su consulta, el médico de familia… El hombre en la búsqueda permanente de conocimientos sobre sí mismo y sobre su entorno con la esperanza de poder prevenir, curar o mitigar la enfermedad y de lograr una muerte digna. Observación, razón y experiencia componen la fórmula que transformó al hechicero o sacerdote en el médico científico que nos cuida hoy.
Ciencia y arte forman parte de la misma Cosa: la vida. Ciencia y arte germinan de la humanidad.