Revista Talentos
Su mirada iluminó el universo y, en ese mágico instante, nuestros sentidos ahuyentaron la bruma que nos separaba del contacto. Luego, se puso a recomponer los pedazos rotos de mi vida. Su sonrisa curó los del pasado, su boca despertó los del presente, y sus manos dibujaron los del futuro.
