Hace unos días una clienta: Ingeniera, en busca de un puesto de alta cualificación y responsabilidad me sorprendió con la siguiente pregunta. ¿Supone un obstáculo, un hándicap, el tener cuarenta y tres años, para encontrar trabajo? Sin duda, mi respuesta ante su caso en particular fue un rotundo no, posiblemente para un puesto como directora de departamento sería de las candidatas más jóvenes.Posteriormente pensando en la situación del mercado laboral y la cultura empresarial española en particular: Muchas empresas en la actualidad están realizando una fuerte restructuración de personal, si no desapareciendo directamente. Lo que supone que muchos profesionales en pleno apogeo de su carrera profesional, de más de cuarenta años se ven avocados a la búsqueda de empleo. Circunstancia que está suponiendo como poco, una transición y en casos más graves una crisis profesional y vital. La característica más importante de la búsqueda de empleo es la incertidumbre sobre el futuro, esto unido a la edad, y a las nuevas demandas de competencias que nos pueden exigir los puestos a los que optemos, demandas que podemos tener oxidadas o que son totalmente nuevas. Puede hacer surgir el miedo, incluso pánico en muchas personas. Lo cual sí puede resultar un hándicap psicológico y auto-impuesto.
¿Puede ser que las empresas, por determinados prejuicios, o simplemente para tener menos candidatos, recorten por la edad y que sea una práctica tan habitual que esta variable suponga un problema para la inserción profesional de este colectivo?