Revista Talentos

Embarazada con queja y búsqueda de consuelo

Publicado el 15 abril 2015 por Sylvia
He pasado una mala noche, así que me he dado el día. Me ocuparé de cosas de la casa que no sean pesadas y no requieran pensar, así no hay desperdicio.
Ayer tuve buenas noticias que deberían ser suficientes para estar de fiesta toda la semana; pero por la noche me puse sentimental, y de lo sentimental pasé a lo triste, que se puso amargo y profundo. Un poco es el efecto de las hormonas, un poco es falta de autodominio, y más que un poco es que hay cosas que están mal, y aunque una se acomode a ellas, un día lastiman, o un día se nota que han estado lastimando. Lo que está fuera de orden siempre causa problema.
Así que tuve mi rato de llorar.
Cuando eso pasa, le encargo mi niña a Dios para que la libre del efecto de mi emoción negativa. De todas formas, sé que me toca cuidarla y quisiera que en su experiencia "de allá adentro" solo hubiera tranquilidad y gozo. Pero hasta el momento, no soy una mamá que viva solo tranquilidad y gozo, así que le toca lo que hay. Esto lo escribo con serenidad, pero no fue fácil estar en paz con ello. Los mensajes del mundo son del tipo de: "lo primero es su bienestar: apacigua lo que haya que apaciguar, supera lo que haya que superar, y sigue adelante". No puedo alegar nada en contra. Solamente señalo dos puntos: 1) A veces, las personas caemos: gana la debilidad, fallamos, abandonamos una tarea, volvemos a un mal hábito. Mientras las mujeres embarazadas sean personas, también les va a ocurrir. 2) Por más que sea intención de una madre que su hija sea "lo primero", es cuestión de la naturaleza humana que "lo primero" sea una misma. Quiero decir, que en todo lo que sea racional, el bienestar de mi niña estará por encima de mi inclinación, comodidad y necesidad; pero en lo que no es racional, eso no siempre va a ser posible.
Sobre el segundo punto, no hay mucho qué decir. Pienso en las personas que no entienden cómo es que alguien sigue haciendo algo que no le conviene, y me da ternura pensar que a lo mejor las nociones de piscoanálisis se le enredan a una... que a lo mejor es más sencillo vivir suponiendo que somos toda voluntad... Sobre el primer punto, pues sí: en acuerdo con el mundo, supongo que no queda más que levantarse y tratar de no volver a caer muy pronto, o al menos, de meter mejor las manos la próxima vez; pero hay que dar un espacio a la caída: al reconocimiento del dolor, a la queja y la búsqueda de consuelo. Yo he llamado a mi madre para oír que me quiere, y a mi abuela para llorar acompañada. Así me consuelo. Luego he venido a buscar canciones de alabanza en Youtube, y a escribir esto. Así me levanto. Pero creo que son igual de importantes, tanto el momento en el que me dije: "voy a llorar todo lo que quiera" que en otras palabras es "todo lo que me haga falta", como el rato de hablar con Dios en plan preescolar de alta demanda: "estoy muy triste, papá, muy triste, y también estoy enojada, no quiero esto". Así me quejo.
Silvia Parque

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