–¡Solo ceniza! –exclamó desilusionado–. Esperaba algo más emocionante para la final.
El padre acarició al niño mientras el planeta que, días atrás eligió al azar, se deshacía.
El pequeño se retiró a deliberar y regresó rápido con el veredicto.
–Este año… el vencedor por puntos es… mamá –gritó entre aplausos.
Ella sonreía triunfal. Él hipaba su tercera derrota consecutiva. Era imposible superar la imaginación de su ex esposa.
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