A veces cuando el se demora yo le doy el alcance, lo veo venir desde lejos, su pelo se mueve con el viento, su cabeza tambalea con sus pasos, detrás una iglesia destruida, a su diestra un cristo crucificado, una virgen majestuosa, un coro de tías, y un par de ángeles rosados; a lo lejos el olor de un río olvidado; nos damos el alcance a mitad de cuadra, nos saludamos, sonreímos; a mis espaldas la vieja esquina suspira, se enternece con el cuadro, siento que nos conoce mas que nosotros a ella, conoce nuestros pasos, conoce nuestras huidas, sabe de nuestras alegrías, acoge mi sudor, encierra sus lagrimas, soporta nuestro peso, guarda nuestros secretos, no habla solo escucha, no juzga solo entiende....


