En mayúsculas y entre comillas

Publicado el 05 julio 2011 por Gatadormida

“Él, aquel y el de más allá…”

Hace unas semanas, una noche me encontraba tomando con una amiga una excelente piña colada, de esas que hace que se congele el tiempo y desees que al irse acabando se vaya llenando a su vez. Cuando me preguntó por él, con quién he seguido manteniendo el contacto, algún mensaje y alguna llamada sin importancia, algún… “Vente de vacaciones por aquí” de su parte, y una risa coqueta por la mía mientras le preguntaba si había aparecido alguna princesa más en su vida. Debo confesarlo, tengo debilidad por él porque fue el primero, tal vez por esa razón seguimos hablando de vez en cuando, por eso y porque es buen chico. Y entonces ella me preguntó: “¿pero él es ÉL?” Por así decirlo… ¿El definitivo? No…

Dicen que para los hombres se encuentran las mujeres con quién desean formar una familia, y con las que desean pasar un buen rato. En el caso de las mujeres también ocurre lo mismo, salvo que muchas veces confundimos a príncipes azules con gañanes de armadura de plata que en realidad es bronce bañado. Y muchas veces nos hacemos creer a nosotras mismas que aquel ser que reúne todos los puntos básicos para llevarse el premio como peor hombre además de compañero… Es realmente lo que deseamos, y yo me pregunto ¿somos realmente tan masocas que preferimos lo peor a lo mejor, cuando podemos tener lo segundo? Nos gusta lo complicado, lo difícil de tener, porque tal vez así la victoria es mayor. Pero claro, cuando llegas a tenerlo… ¿Ahora qué? Se pierde la magia de ese juego. Entonces te das cuenta que ese hombre al que catalogabas como “tu media naranja”, es en realidad un aperitivo, alguien con quien entretenerte, pasarlo bien y tener sesiones de sexo sin tapujos. Es ahí donde te das cuenta que si para ellos existen calentones que duran meses con una chica mas del montón, para nosotras pasa tres cuartas de lo mismo. Solo que a veces tardamos mucho en darnos cuenta de ello.