Entre la Razón y la Locura: Un Viaje Personal a Través del Trastorno Bipolar

Publicado el 28 agosto 2024 por Unbipolarmas

Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto si la locura es la forma más elevada de la inteligencia. ¿Acaso lo glorioso y lo profundo no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general? Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche. En sus visiones, obtienen atisbos de eternidad, y al despertar, se estremecen al descubrir que han estado al borde de un gran secreto.

Concedo que hay dos estados distintos en mi existencia mental: un estado de razón lúcida y otro de sombra y duda. Sí, soy un loco, aunque solo actúo de forma anormal en raras ocasiones.

En 1984, fui internado en una institución para personas con problemas mentales. No era tan cruel como los manicomios de las películas. Estuve allí cerca de tres semanas, quizá más. Mi diagnóstico fue de psicosis maníaco-depresiva, conocida hoy como trastorno bipolar tipo I. Después de la hospitalización, entré en remisión, aunque medicado, y logré volver a un estado de equilibrio mental durante muchos años.

Las huellas de mi paso por esa institución aún persisten. No fue solo el hecho de estar allí, sino el temor de haber estado loco y de que podría enloquecer nuevamente. En 2024, tengo más claro que sufrí una crisis mental, que en mi caso se denominó trastorno bipolar. Esta condición, ahora con un nombre más elegante, sigue siendo vista con estigma. Para muchos, un trastorno mental no es más que locura, y quien lo padece es simplemente un "loco".

Escribo sobre mi problema mental, aunque sé que no todos encontrarán este tema interesante. La sociedad, aunque ha avanzado en la aceptación del diferente, todavía discrimina a quienes padecemos trastornos mentales. Es vital entender que no somos seres de otro mundo; somos personas que luchamos con problemas de la mente que, gracias a los avances científicos o a pesar de estos, pueden ser manejados.

Mis estados de locura son raros, y la mayor parte del tiempo actúo de manera normal. En esos raros momentos, siento una infinita sabiduría, como si despertara a una realidad diferente, un estado de clarividencia que resulta abrumador. Sin embargo, estos episodios son breves, y al final, siempre vuelvo a la realidad.

Cuando estos episodios se prolongan, la sociedad interviene, y a menudo se recurre a medicación o sustancias que bloquean este estado anormal. Aunque estas drogas pueden causar dependencia, son a veces necesarias para mantener el equilibrio.

Sí, soy un loco más, pero estar loco es para mí un estado temporal. La mayoría del tiempo soy una persona cuerda, viviendo entre esos raros episodios que me recuerdan la delgada línea entre la locura y la claridad mental.

Nota: La primera parte de este artículo, aunque parece haber sido escrita por mí, no lo es. Es un fragmento de Eleonora, un cuento de Edgar Allan Poe. Sin embargo, sus palabras resuenan profundamente conmigo, como si describieran exactamente lo que siento en ciertos momentos. Puedes encontrar una versión prologada e ilustrada de Eleonora en mi blog: Eleonora por Poe.