¿Cómo y quién te inició en el amor por los libros?Pues si me remonto muy, muy pero que muy atrás, quizá el origen, sin que él nunca llegara a saberlo, fue mi bisabuelo. Es verdad que, en mis recuerdos, desde que aprendí a leer, no concibo la vida sin libros y supongo que, antes de eso, sin los cuentos que le pedía a mi madre que me contara, a todas horas. Mi madre es la voz que, en su momento, me regaló las primeras historias. Pero tengo especial cariño a la biblioteca que mi abuela, mi “iaia”, guardaba en su casa como un tesoro, en un antiguo armario con puertas de cristal en cuyo interior había cientos de libros: clásicos de Verne, Poe o Dickens… y libros de Zane Grey, de Pearl S. Buck –mi abuela siempre me decía que “Viento del este, viento del oeste” era una de sus novelas preferidas....–, tomos encuadernados con tebeos del “Patufet”… Y esos libros mi bisabuelo los había ido comprando para mi padre, semana tras semana, haciendo un inventario en un cuaderno del tamaño de un puño –que todavía conservo–, con una letra minúscula. Pero a mi padre le dio más por pintar que por leer, prefirió los pinceles a los libros. Y yo me incliné por los segundos. No conocí a mi bisabuelo pero esos libros fueron su particular herencia y la que compartí con mi iaiaque también fue la lectora de mis primeros cuentos, cuando yo solo tenía nueve o diez años.
¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de la escritura?Siempre me ha gustado imaginar historias. De pequeña me veía, supongo que igual que tantas otras niñas, como Jo (de “Mujercitas”) y también soñaba con ser escritora. Pero más allá de esos cuentos infantiles que mi abuela conservó; de las aventuras juveniles en las que empecé a escribir novelas que nunca acabé, emulando a Blyton o a Agatha Christie; y de algunos poemas –oh, sí, poemas que ahora me parecen horribles…– que hice de adolescente y que cambiaban de estilo según lo que tocara en aquel momento en el instituto, antes de escribir… leí, leí y leí mucho, muchísimo. He sido una lectora compulsiva, como muchos compañeros escritores que conozco, de esos y esas que no vemos el momento de apagar la luz antes de acabar un capítulo, que no podemos salir de casa sin un libro y que nos sentimos en el paraíso cuando entramos en una librería con encanto o una biblioteca. Estudié Comunicación Audiovisual, porque quería contar historias, y la vida me llevó a trabajar en marketing y comunicación. Pero seguí leyendo. Y creo que fue en el 2007 que decidí retomar esa pasión de la escritura y me apunté en una escuela, en un taller de relato. Ya no lo dejé. Publiqué mi primer libro de relatos en el 2009, “Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos” y en la misma escuela estuve dando clases como profesora de escritura creativa y relato. Desde entonces… sigo con la escritura, con talleres, charlas, presentaciones, libros… y disfrutando de las letras.
Isabel del RíoSeptiembre 2019