Era tigre, no rata.
Revista Talentos
Huyó de su jaula de oro, dejando la puerta entreabierta. Tres años. Descubrió la causa de la causa de su angustia. No era por JC, parásito de su diosa del Mar del Sur. Huyó para cerrarla y ella lo llamó rata de barco, equivocadamente. Volvió libre.
Era tigre, no rata.
Era tigre, no rata.
