"-¿Araña? -le preguntó el marcial alemanote a la pobre tía Herminia, asomada ahí en su ventana con su gato preferido, y por supuesto que en clarísima alusión a aquel engordado y somnoliento michifuz, pero ella hecha un saco de nervios, lo entendió todo al revés, y además tampoco estuvo nada fina en su respuesta, francamente. -No araña, no. Gato.
Desapareció para siempre el alemanote aquel de bigotes austroúngaros y vencedor de la guerra francoprusioana. Y la tía Herminia moriría por fin ya bien entrada en sus cien años, sin explicarse jamás qué pudo haber dicho ella..."
Alfredo Bryce Echnique. (Fragmento extraido del cuento: Las manías del tío Rodolfo. Volumen de cuentos publicados por Anagrama, 2010, con el título: La esposa del Rey de las Curvas)