Etiquetar equivale a limitar, a cerrar caminos. Etiquetar es rotular, encasillar y hasta diría sentenciar. ¿Por qué muchas personan vivenponiendo etiquetas a todo el mundo? ¿Por qué esa necesidad de que todo nos cierre de algún modo? “Robertito es de lo dulce y Danielito es de lo salado”, “no ves que sos torpe”.. Incluso muchas veces nos etiquetamos a nosotros mismos para saber en donde estar parados, para sabér qué somos.
Deberíamos revisar como nos expresamos cotidianamente hacia los demás, porque encasillándolos no estimulamos sus potenciales que seguramente no estarán a nuestra vista.. Como bien dijo el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Y si ese potencial invisible a los ojos está, con las “malditas etiquetas” podríamos dejarlo muerto para siempre.
Cuando etiquetamos a otro emitimos un JUICIO de valor sobre la otra persona, determinamos por ciertas actitudes observables, cómo es esa persona sin saberlo realmente. Somos mucho más que lo que ven los demás de nosotros y tenemos el derecho a reservarlo.
Siendo docente desde hace muchos años, he visto con cierta frecuencia a colegas que etiquetan a sus alumnos con comentarios absolutamente destructivos. Con qué derecho podemos hacer que un niño con su vulnerable cabecita, se convenza de que es “malo”, de que es “insoportable” o cuantos otros adjetivos descalificativos se nos ocurran. Las etiquetas no siempre descalifican, a veces ponen al otro en una exigencia que quizas no está apta para respnder o no es de su agrado: "Paulita es tan inteligente", "Susanita es tan colaboradora". Muchos padres queremos que encajen en el patrón que tenemos preparado para ellos desde que supimos que existían. Y esas exigencias las trasladamos a cuanto nos rodea. ¿No será que la propia inseguridad nos lleva a “ETIQUETAR” a otros?
Mejor dejemos las etiquetas para los vinos y para las prendas y permitamos que las personas tengan la oportunidad de SER LO QUE QUIERAN SER. No hay una sola opción que encasille a alguien. Todos lloramos, nos enojamos, gritamos o estuvimos inquietos alguna vez y no por eso somos “llorones”, “cabrones”, “gritones” o “inquietos”.
Cuánto mejor sería que podamos construir en vez de destruir, potenciar todo aquello positivo para que pueda salir a la luz.