Recuerda a papá que baje la tapa, encárgate de que tu hermana deje la trampilla suelta y vigila que el abuelo apriete los muelles con fuerza.
Estoy segura de que di todas las instrucciones y sin embargo la caja no se abre, el agua ya me llega por la barbilla y yo empiezo a preguntarme si mi marido, el Mago Fredy, habrá encontrado el bigote falso del hombre bala entre nuestras sábanas.
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