
Al pasar una a una cada una de sus páginas, entendí el porqué escribía:
"Porque me daba la real gana, y me salía del forro del abrigo". ¡Ño! (añadió mi subconsciente)
Y tú, ¿por qué escribes, alma de mi alma, corazón de mis entretelas?
Susúrramelo al oído, ea, despacito, pero sin mentir...

À vos plumes!!
Pregunta que de tan trillada, permanece perenne e irresoluta por el tiempo de los tiempos.
