Revista Talentos

Espejo

Publicado el 09 abril 2016 por 50palabras @50palabras_
El toro se quedó viendo al hombre. La gente gritaba, pero ninguno de los dos podía oír los gritos. Todo estaba resuelto, tenía que matarlo.
¡Silencio!
Tenía que matarlo, todo estaba resuelto. Ninguno de los dos podía oír los gritos de la gente. El torero se quedó mirando al animal.
Escrito por José Luis Troconis Barazarte - Web

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