Hoy, ataviada de madrina, se resigna oyendo a su hijo decir: "Yo, Juan, te quiero a ti, Pedro, como legítimo esposo".
Revista Talentos
Tras su tercer hijo, desistió en su empeño por la niña. Más tarde, anheló conocer a sus futuras nueras. Un desgraciado accidente se llevó a dos de sus retoños.
Hoy, ataviada de madrina, se resigna oyendo a su hijo decir: "Yo, Juan, te quiero a ti, Pedro, como legítimo esposo".
Hoy, ataviada de madrina, se resigna oyendo a su hijo decir: "Yo, Juan, te quiero a ti, Pedro, como legítimo esposo".
