Podías haber elegido margaritas. O tulipanes. Tampoco me importaría que me hubieras traído bombones, un perfume; hasta unas rosas. Un regalo típico. Un tópico de enamorado. Sí, cariño. Cosas así. Y no digas lo que estás pensando. La docena de cactus con la que me has despachado tiene muchas más.