Esta noche iba a ser perfecta.

Publicado el 17 junio 2012 por Sebastianguajardo

Imagen tomada de Dispheria.


Me acosté no-tan-temprano y en la cama puse unas varias revistas que homenajean el día del papá, la moda y el invierno (“Mujer”, Especial Hombres; “Mujer”, Especial Moda. Invierno Pleno; “Mujer”, Moda Militar; “Paula”, El Desfile Paula en el Ropero; “Paula”, Belleza sin Edad; ”BC Magazine”, Fergie y “Caras”, Extra Hombres), puse el 13 Cable porque estaba dando “Huaquimán y Tolosa” y esperaba paciente un nuevo capítulo de “Volver a Mi”. Andaban unos cigarros por ahí dando vueltas y la lluvia musicalizaba con el choque de las gotas en el zinc. La noche sería perfecta para descansar. Si la escena era poética, mágica y de una fotografía envidiable. Las horas pasaron, dos cigarros se consumieron a velocidad luz, las revistas se mojaron porque entró el agua en un afán del viento de dirigir la lluvia hacia mi ventana abierta, terminé viendo “Invasor Zim” y con un tremendo dolor de cabeza que no me deja dormir y, mucho menos, acurrucarme para ver si es que puedo entregarme a Morfeo. Si ya me siento una Bridget Jones. No sirvo para hacer planes y mucho menos respetarlos porque 1. No me acuerdo qué es lo que había planeado, 2. Encuentro que son planes tan tontos y fomes, 3. Me dan ganas de hacer otras cosas e improviso sobre la marcha y 4. Siempre hay un pelagato que llama por teléfono, envía mensajes por WhatsApp, comenta en el Facebook o manda un correo… ¿Cómo respetar una rutina si los inesperados aparecen y hay que atenderlos?.  Si sé que soy grave, sé que puedo no contestar el teléfono y las otras cosas por las que me quejo pero la verdad es que son las que aliñan la vida y lo sacan a uno del estado “Soy una ameba de cúbito supino en la cama”, aliñan la cosa, le entregan sazón. Pero a veces nadie interrumpe y uno solito empieza a hacer webás que no tienen pies ni cabeza. Yo me pongo a “Hacer Yoga”. Empiezo relajando todo lo que es el cuerpo con los ejercicios tipo que me han enseñado en los millones de talleres que tengo encima: Que la posición correcta, la concentración, la respiración y los viajes mentales con los que uno jura que “está desdoblado”. Luego le hago la vela, levanto los brazos “para que baje la sangre”, contorneo el cuerpo con una seriedad máxima pensando que “mis músculos lo agradecen” y cuánta webá más. A veces pongo uno de esos canales “de gente inteligente” (a.k.a Discovery Channel, Discovery Home & Health, History Channel…) y copio los ejercicios que ahí enseñan entre los comerciales. Luego de haber entregado mi cuerpo y alma a las bondades del “Yoga”, sigo en estado de ameba mientras arreglo el mundo, pienso en lo que pude responder en-esa-pelea, lo que debería responder cuando me envuelva en una nueva, me recrimino por todas las cosas que no hago y debería ya tener listas, me prometo que “mañana empiezo”, imagino cómo será la decoración de mi casa propia y me pregunto por qué leo revistas como las del primer párrafo. Y cuando me doy cuenta de que no hice nada de lo que pensaba hacer, intento dormirme pero los ojos hinchados y el bombeo en la cabeza, además del puto corazón que se escucha en mis orejas cuando me pongo de lado, no me dejan correr a los brazos de Morfeo, la lluvia se hace molesta y me dan ganas de tirarle una piedra a la ventana del “vecino de atrás” por no arreglar su canaleta y evitar que la famosa gotera siga cayendo arrítmica sobre su ampliación. 
Y para su pesar, lector exigente, no le daré formato al texto, no lo revisé y no me preocuparé de separar los párrafos. Puede hacer el ejercicio y darle la paja ud. mismo.