Después, satisfecho de su elocuencia, salió sigiloso. A lo lejos vislumbró a su amiga soledad.
Revista Talentos
Las palabras organizaron una gran fiesta. No invitaron al silencio pensando que él nada tenía que decir. Este, al enterarse, irrumpió en la sala haciendo gala de su gran manto, y las palabras, atónitas, enmudecieron.
Después, satisfecho de su elocuencia, salió sigiloso. A lo lejos vislumbró a su amiga soledad.
Después, satisfecho de su elocuencia, salió sigiloso. A lo lejos vislumbró a su amiga soledad.
