

La expo contaba este año con numerosos puestos con más merchandising de que se pueda imaginar, cientos de volúmenes de mangas, dvd's, videojuegos antiguos, puestos de comida, stands dedicados a la cultura nipona, exposiciones de ilustraciones y bocetos... una maravilla para la vista y una ruina para el bolsillo.
Y las actividades iban desde concursos de karaoke, cosplays o torneos de cartas, de videojuegos, o de soft-combat, a las exhibiciones de artes marciales,bailes, conciertos, sorteos, firmas de autores, talleres creativos, proyecciones audiovisuales o premieres de videojuegos como por el ejemplo la de la última expansión del World of Warcraft.


Salvando los ya clásicos problemas de organización, los fallos del directo en algunas actividades, el calor sofocante y los adolescentes histriónicos, este año la expomanga se ha superado a sí misma dejando poco que envidiarle al Saló del Manga de Barcelona y poniendo el listón muy alto para el próximo Japan Weekend que tendrá lugar en septiembre.