Revista Talentos

¡Felices fiestas!

Publicado el 22 diciembre 2010 por Tenemostetas
Por Ileana Medina Hernández
¡Felices fiestas!
"Cuando acudimos a la biografía de grandes figuras de la humanidad 
que comúnmente asociamos con el amor, 
como pueden ser Venus, Buda y Jesús, se nos presenta la manera en que tuvo lugar su nacimiento como una fase muy importante, 
como un momento crítico en el desarrollo de sus historias vitales
Por contra, la biografía de personajes famosos, políticos, escritores, artistas,
 científicos, gente del mundo de los negocios y sacerdotes 
suele comenzar describiendo detalles de la infancia y educación. 
¿Podría indicar esta notable diferencia entre ellos que el nacimiento es un momento crucial en el desarrollo de nuestra capacidad de amar?"Michel Odent "El nacimiento y los orígenes de la violencia"
Jesús nació en un establo. Un lugar humilde, quizás sin mucha higiene, pero tuvo lo fundamental: un nacimiento natural sin intervenciones, y el calorcito de la piel de su madre, y de los animales que con su cuerpo mantenían caliente el rincón. El pecho de su madre, el amor de los suyos, calor, naturaleza.
Podríamos decir que María parió como mamífera, en un lugar oscuro y caliente, sin ser observada ni maniatada. Quizás por eso sin dolor.
¿Por qué la fiesta más importante del año celebra un NACIMIENTO?
El nacimiento de Jesús se hace coincidir con las fiestas paganas del solsticio de invierno. Allí, desde la noche más larga del año, desde "la noche oscura del alma", nace la luz, la posibilidad de renacer, de renovarnos, de crecer, de ser mejores.
Celebrar la Navidad, es celebrar el nacimiento de cada niño que viene al mundo, cada niño que es deseado, amado, sostenido y amamantado, adorado.
Es reunirnos en familia en torno a los niños, y agradecerles el regalo que nos han hecho con sus vidas, la posibilidad de aprender, de crecer con ellos, de encontrarnos con nuestras propias historias personales de desamparo y sanarlas para no repetirlas con ellos.
El día que todos los niños sean considerados una joya que cuidar, un dios hecho hombre o una diosa hecha mujer que hay que respetar y nutrir su alma dorada sin castrarla con nuestras propias limitaciones, prejuicios y miedos, ese día el mundo habrá comenzado a cambiar.
Celebremos en estas fiestas y siempre cada nacimiento de cada niño con respeto, con amor, con verdad,  con alegría, ofreciéndoles a los niños lo mejor de nosotros mismos: nuestro cuerpo, nuestra compañía, nuestro tiempo, nuestro apoyo emocional, nuestro respeto a su libertad, a su vitalidad y a su iniciativa.
Simplemente nuestra intención de estar dispuestos a escucharles, a cambiar, y a ser mejores para y con ellos. Ese es el mejor regalo que podemos hacerle a nuestros hijos, en estas fiestas, y cada día.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
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Felicitación navideña del 2009. 

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