Feliz navidad y próspero año nuevo.

Publicado el 23 diciembre 2010 por Jhlestat
Quiero trasladaros, desde este Blog, mis mejores deseos para el año que estamos a punto de estrenar.
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2.011 !!!.
Aprovecho también para daros las gracias a tod@s los que seguís leyendo regularmente mis posts. Espero seguir escribiéndolos, pero sobre todo, deseo que cada vez sea menor el número de los dedicados a comentar noticias tan preocupantes y serias como las que han ocupado buena parte de este espacio. Os aseguro que intentaré dedicarlo, mayoritariamente, a historias mucho más alegres y divertidas, aunque me temo que ese otro tipo de noticias no desaparecerá de la noche a la mañana. Y yo, aunque lo intento, soy incapaz de no comentarlas.
Dejo aquí una pequeña e idílica lista con mis deseos para este nuevo año:
1.- Salud para tod@s. Aunque en muchas ocasiones se nos olvide, y no la valoremos en su justa medida, todo lo demás carece de importancia si ésta falta. Recordemos que, mientras nosotros procedemos a celebrar estas Fiestas, cenando, viajando, o como más le apetezca a cada uno, hoy mismo, muchas personas se encuentran, por poner un ejemplo, recluidas en Hospitales, sin separarse de esos seres queridísimos, que incluso pudieran ser sus propios hijitos, haciendo lo único que pueden hacer. Cogiendo su mano y permaneciendo sentados junto a la cama en la que sufren su enfermedad.
Esa desafortunada gente, completamente hundida e impotente, y hablo por propia experiencia, no desea ni piensa, en modo alguno, en tener dinero, o comprarse un montón de artilugios nuevos, o contar con caras, y mucha veces innecesarias comodidades de todo tipo. No les hace ninguna falta. Lo único que quieren, con toda su alma, es que su padre, madre, mujer, hijo, hija, e incluso su amigo, ésos a quienes acompañan a diario, se ponga buenos y regresen a casa con ellos.
Es ley de vida, lo sé, pero, indudablemente, y como alguna más, es una ley bastante injusta.
También deberíamos acordarnos, cuando nos parece enfrentarnos a cuestiones insalvables y de difícil resolución, de esos otros padres que, a diario, son testigos impotentes de la muerte de sus hijos, por no tener ni un mísero mendrugo de pan que llevarse a la boca. No deberíamos desesperarnos por no tener medios suficientes para proporcionar a los nuestros tal o cual consola o móvil de última generación ( y aunque pudiera parecer mentira, hay bastantes personas a los que tal situación causa severas y profundas depresiones, y viven completamente consumidos y amargados ), cuando otros, que también son padres, no logran, por mucho que se esfuercen, traer comida para los suyos. Sería de un egoísmo tremendo.
2.- Una situación económica desahogada. Y no me refiero al deseo, incontrolable en algunos casos, de reunir más y más dinero, en una frenética carrera por conseguir fortuna, que lo único que conseguirá será enfermar a más de uno.. Ni por asomo hablo de eso. Me refiero a que todos contemos con lo necesario para mantener dignamente a nuestras familias. Ante todo, que tengamos la inmensa suerte, teniendo en cuenta la que está cayendo en España, y que lo peor, en mi opinión, está aún por llegar, de mantener nuestro puesto de trabajo.
3.- Que desaparezca una de las mayores lacras que actualmente está minando a nuestra sociedad, o que , al menos, se reduzca considerablemente. Me estoy refiriendo, claro está, a la ENVIDIA, CON MAYÚSCULAS, que afecta, cada vez en mayor número y medida, a montones de españolitos. Se trata de una enfermedad, y de las más peligrosas que se conocen. No para la integridad física, pero sí para nuestra cordura y equilibrio mental.
Vivir pendientes de lo que tienen o dejan de tener los demás, de los coches tan maravillosos y grandotes que se compran, de lo bien que viven, de lo que sus hijos tienen y los nuestros no, ...., es muy contraproducente, insano, y, como acabo de decir, indudablemente peligroso. Quizá debieran recapacitar en si todo eso de lo que disfrutan esas personas a las que tanto envidian, o sus hijos y demás familia, es realmente importante para ellos,. O en si el hecho de llegar a poseerlo, cueste lo que cueste, nos aporta algo positivo. Si se recapacita, seguro que la respuesta sería negativa en la gran mayoría de supuestos.
El verdadero placer estriba, casi siempre, en detallitos y actividades extremadamente sencillas y modestas, que, además, ni siquiera requieren hacer desembolso alguno, o, como mucho, uno más bien pequeño.
Leer, escuchar música, ver una buena película, jugar con nuestros hijos ( costumbre que parece condenada a desaparecer por completo en nuestra sociedad ), bailar ( el que sepa claro ), cantar ( actividad que, por cierto, no sé si podré seguir practicando, puesto que, como consecuencia de un severo proceso gripal, ahora mismo tengo la garganta como un bebedero de patos ), practicar un deporte, ... . Cualquiera de estas actividades o aficiones, dependiendo de los gustos personales de cada cuál, siempre será mucho más reconfortante y gratificante que, obsesionados por poseer más que los demás, dedicarnos a malgastar la vida, y de paso nuestro dinero, en cosas de las que realmente nunca nos harán disfrutar de verdad. Pensad un poco, y seguro que todos tenemos en nuestras casas, yo también, por descontado, algunos aparatejos y tonterías varias, que no habremos utilizado más que en un par de ocasiones, y eso como mucho. Mientras no las tenemos, nos parecen imprescindibles, pero una vez adquiridas, nos muestran su verdadera importancia, mucha veces ninguna.
3.- Erradicar la corrupción en nuestro País. Ésta es la auténtica batalla que deben librar nuestros políticos y gobernantes. La más trascendental y decisiva. Tanto o más que la difícil situación económica que sufrimos. De pobre se puede salir a base de trabajo y esfuerzo. De la corrupción no es tan fácil. Y lo peor es que ya afecta a todos los ámbitos en nuestra sociedad. Va ser difícil, pero deberían intentarlo al menos.
4.- Una mejor educación para nuestros hijos, lo que exigirá, sin duda, un mayor esfuerzo por parte de sus padres, o sea nosotros, y dejar de consentir que hagan lo que les venga en gana. Sobre todo, e importantísimo en mi opinión, no hacer de ellos colegas nuestros. Son nuestros hijos. En caso contrario, y no me extenderé puesto que ya he tratado el tema aquí, en innumerables ocasiones, nos veremos abocados a enfrentarnos, tarde o temprano, con un buen montón de serios, e irresolubles, problemas con ellos. Y para entonces, el remedio será ya muy complicado de encontrar.
5.- Recuperar nuestros valores fundamentales como personas: la educación, el respeto, el diálogo tranquilo y sosegado, ..., son conceptos que están en desuso, y desapareciendo en la sociedad española. Ahora lo que se lleva son los comportamientos del tipo “ Sálvame “, insultar, menospreciar, descalificar, injuriar, calumniar, cotillear, chillar, utilizar la fuerza bruta para imponer nuestros inconsistentes argumentos, precisamente cuando nos faltan o vemos que no convencen al resto. El más fuerte, o el que es capaz de dar una paliza a otro ser humano, no debe ser el que más razón tenga. Más bien es justo al contrario.
Más de una vez he sentido vergüenza ajena, al presenciar, o enterarme por distintos medios, determinados comportamientos violentos protagonizados por auténticos energúmenos, completamente asilvestrados y fuera de sí, a la hora de hacer prevalecer sus ideas u opiniones. Padres que golpean a los profesores de sus hijos, jóvenes ( muchos de ellos menores ) que acosan y pegan palizas a sus compañeros de estudios ( las graban en video y cuelgan en Internet sus hazañas ), incluso a sus mismos padres, llegando, como todos hemos tenido ocasión de leer, o ver en las noticias, hasta al asesinato: mujeres atemorizadas ante la temible furia de sus bárbaros maridos, ... .
A ver si, con algo de suerte, más bien con mucha, son cada vez menos las personas afectadas por esta equivocada prepotencia, y éstas dejan de intentar demostrar sus elevados niveles de testosterona y mala leche reconcentrada. Les recomiendo que dediquen unas cuantas horitas a recapacitar, y conseguir así dejar de sentirse tan amargados ( aunque ellos no sean capaces de darse cuenta, son victimas de un mal entendido, y peor llevado, terrible complejo de inferioridad ), y con ganas de hacer daño al resto de la humanidad, y, sobre todo, a aquellos a quienes precisamente, y sea por la razón que sea, envidian, llegando a comportarse como auténticos psicópatas de película.
En definitiva, que seamos capaces de hacer brotar de nuestro interior la humanidad que muchos parecen haber perdido, y recuperar la tranquilidad y el sosiego, tan necesarios ambos a la hora de afrontar los verdaderos problemas con los que inevitablemente nos encontraremos todos, tarde o temprano. Los reales, ésos que antes he mencionado. Insisto una vez más. debemos preocuparnos únicamente por lo realmente importa, y no por el resto de estupideces que consideramos, erróneamente, tan relevantes para nuestra existencia.
Bueno. Y tras esta explicación tan amplia y detallada de mis deseos, jajaja, de verdad que espero, de todo corazón, que disfrutéis de estas Fiestas, a las que personalmente he de confesar que no tengo demasiado aprecio, y que lo paséis muy bien, en compañía de vuestra familia, amigos y seres queridos en general.